
Dos fuertes maromas, ramos de limones,
dejan inconcluso el resguardo
del pálido sobresalto
¿sorprendido tal vez en añoranzas?
Dos llamas amarillas acarician
la cintura que gime
como aquellos peces de colores
dormitando en bombas de cristal.
Un rosario de vértebras como cordillera
donde los volcanes reposan
esperando volverse tenso arco,
puente llamando a la locura.
Pero no,
es una espalda no la espalda,
no suda como las estatuas
no centellea como el lirio
no abriga con solo mirarla
no alimenta sin tener que palparla.
No entiendo como está en cero comentario un poema tan bello
ResponderEliminarSiempre una delicia visitarte
Un abrazo
Stella