
Mirada contra mirada
en este mundo salpicado de violoncelos
en el que anidamos como alondras
cuando tus dedos tocan mis dedos
y mi voz acaricia tu ombligo.
Intento ser cada día ese roce
que produce en la boca indecisión
entre la palabra y el mordisco
entre el silencio y el suspiro
entre el no hacer y el dejarse hacer.
Acomodo migas de temblores ocultos
barandillas de cobre
balcones negros
blusas blancas hasta rasgarse
y aquella fotografía que anida en mis tendones;
sujeto con mis pestañas enormes
todas las mañanas que arrollan por tus comisuras
deseando que tus vertebras
se anuden a mi pecho
con la fuerza de un jabalí malherido
Aquí estoy Manolo atándome a la magia de tus versos
ResponderEliminarUn abrazo
Stella
"deseando que tus vertebras
ResponderEliminarse anuden a mi pecho
con la fuerza de un jabalí malherido
con el tesón de un venado"
Decir que todos los poemas que hay aquí son mis favoritos, TODOS!!! pero este y esos versos últimos, son soñados.
Saludos.